11 diciembre 2015 Alimentación, Salud

Impuesto azúcar

Jamie Oliver es un afamado chef británico que, gracias a la BBC, se convirtió en un cocinero influyente; ya hace años que, además se preocupa por la nutrición de los niños en edad escolar, y es conocida su ‘lucha’ contra la comida basura. Según leemos en este artículo del octubre pasado, propuso ante un comité parlamentario, seguir el ejemplo de México y aplicar una tasa / impuesto del 20 por ciento sobre las bebidas con azúcares añadidos. No es para menos la preocupación que muestra este personaje público que – afortunadamente – es muy influyente.

Pues bien, acabamos de saber que la Comisión de Sanidad del Parlamento inglés, ha redactado una recomendación para instaurar ese impuesto que pide Oliver, ¿el motivo? hacer frente a la epidemia de obesidad infantil, que además de enfermar a uno de los sectores de población más vulnerable, provoca un gasto público importante para la sanidad británica. Este es el panorama europeo (con ligeras variaciones por territorios): uno de cada tres peques de hasta 11 años sufre sobrepeso u obesidad. El desequilibrio entre calorías ingeridas y gastadas es uno de los responsables, los azúcares aportan calorías y se transforman en grasas de no ser ‘quemados’; desde este punto de vista, considero justificada cualquier intervención.

Pero es que, además, la Organización Mundial de la Salud se ha posicionado: idealmente el consumo de ‘azúcares libres’ debería reducirse a un 10 por ciento de la ingesta calórica total

Se pretende gravar tanto alimentos como bebidas con mucha cantidad de azúcar, pero el primer ministro (o más bien, su portavoz) insiste en que no es necesario; pero sí desarrollar una serie de medidas que faciliten frenar el aumento de la obesidad.

Mi opinión es que, si bien es cierto que la familia (junto con la escuela) puede y debe actuar educando a los niños, y promoviendo hábitos saludables de alimentación; en un entorno en el que los ‘alimentos’ insanos ocupan parte importante del sector de alimentación en las grandes superficies, y cuando la publicidad está presente en la cotidianidad de todos, sugiriendo las bondades de ciertos productos, son necesarias intervenciones más globales.

Impuesto azúcar2

Por eso, entre otras medidas, el Servicio Público de Salud de Inglaterra, se propone reducir la publicidad de estos alimentos y bebidas, proponer regulaciones de ofertas en establecimientos de venta y comida rápida, y control de los menús infantiles en hospitales. En los países que han dado un paso adelante para intervenir de esta forma (Francia y México, por ejemplo) sí que se ha podio observar una influencia en el consumo mediante la regulación.

Es un tema controvertido, ¿o no tanto?, por ejemplo, en opinión del director de la Federación de Alimentación y Bebida, cree que se está demonizando la industria de los refrescos, y que no es la solución. Pues tiene razón, no es la (única) solución, pero no olvidemos que son productos sobre los que la propia industria no advierte acerca del impacto sobre la salud.

Vía | Fundación Roger Torné
Fotos | Flickr-Ivan Mlinaric, pinksherbet

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