9 julio 2014 Salud

Abuso antibioticos niños

Los antibióticos son un tipo de medicamentos que combaten las bacterias que causan ciertas infecciones y enfermedades. El mal uso, o uso excesivo de este tipo de medicación hace que las bacterias se vuelvan resistentes y, por lo tanto, dejen de ser atacadas y, por lo tanto, eliminadas. Por ello es necesario seguir unas reglas estrictas para que esto no suceda.

Por desgracia, todavía seguimos siendo muy proclives al mal uso de los medicamentos y, sobre todo, a la auto medicación. Más allá de acudir al pediatra para que valore la enfermedad de nuestros hijos, como si fuésemos auténticos especialistas, preferimos sacar nuestras propias conclusiones y darles la medicina que creemos conveniente, sin darnos cuenta que este mal gesto puede ocasionar graves problemas.

Y una de esas medicinas que suele caer en esta mala práctica son los antibióticos. Muchos padres se los dan a sus niños ante cualquier asomo de infección, incluso aunque sea un simple catarro, sin pensar que los antibióticos sólo funcionan en infecciones por bacterias y nunca por virus, como sería el caso de la gripe. Así lo único que consiguen es inmunizar a las bacterias haciéndolas más fuertes y resistentes. Otros, en cambio, se lo dan al niño para evitar que puedan “pillar algo”, otro grave error.

Los antibióticos sólo pueden ser suministrados después del examen del pediatra y con receta médica. Es necesario completar el tratamiento todos los días y dosis que nos aconseje, y una vez acabado tirar el resto. Ese medicamento ya ha cumplido su misión y no sirve para otra vez.

Vía | Ser Padres
Vía | Mi dulce espera

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