3 julio 2017 Alimentación

Como ayudarlos a comer mejor

Generalmente nuestros niños no son mañosos para comer, especialmente si desde bebés los vamos acostumbrando a probar diferentes alimentos, pero en ciertas ocasiones se muestran reacios frente a algunas comidas. El día de hoy te contaremos los motivos por los que los niños pueden rechazar la comida.

Nos enfocaremos en la teoría propuesta por Irene Chattor, quien considera que las causas del rechazo se relaciona de manera directa con las personas que cuidan a los niños o con sus padres. Uno de los primeros puntos que se tienen que tener en cuenta es si en el momento de sentarse a comer se genera una batalla entre los pequeños y sus padres.

Además, deberemos saber que a medida van creciendo los niños podrían requerir menos energía (dependiendo del tipo de vida que llevan) y esto generaría que tengan menos necesidad de comer que antes. Afortunadamente este contratiempo tiene solución.

Ante cualquier duda lo ideal será consultar con el pediatra.

Causas por las qué se perdió el apetito

Falta de hambre como consecuencia de una enfermedad crónica. En este caso se podrá revertir la situación cuando se realice el tratamiento para la enfermedad principal.

Los niños pueden tener miedo a alimentarse, generalmente esta situación se genera después de haber vivido una situación traumática. El tratamiento adecuado es psicológico y se deberá hacer junto a los padres, así se quitará este tipo de miedo y otros que puedan aparecer.

Falta de apetito por una percepción alterada de los adultos. En este caso sucede que los padres o la persona que les da de comer tienen la idea de que están comiendo poco pero en realidad no es así. Ante cualquier duda lo ideal será consultar con el pediatra acerca de cómo es una porción adecuada, y también entender cuáles son las necesidades reales que tienen los niños.

Algunos pequeños eligen los alimentos que desean comer y rechazan los que no les gustan. Esto es generado por una alta sensibilidad a los sabores, olores, texturas y apariencias. Desde pequeños ya saber qué no les gusta y qué les gusta, es muy complicado intentar que cambien de opinión Para cambiar la conducta se puede cambiar el sabor de algunos alimentos por los aliños que se empleen.

Apetito escaso en un niño con mucha energía. Son niños que prefieren pasar su tiempo jugando que comiendo. En estos casos será importante lograr que se calmen antes de la comida, ayudarlos a que se sienten en su silla alta y en el momento de comer apagar la televisión y mantenerlos alejados de los juguetes. Esto se deberá hacer antes de comer, de esta forma podrán bajar las revoluciones, calmarse y comenzar a tener hambre.

Cuando los padres detectamos que los pequeños no tienen tanto apetito o empiezan a rechazar algunos alimentos es necesario no alarmarse, pero si acudir al pediatra si vemos que esta conducta se sigue por unos días. Un punto muy importante es cuidar su hidratación, especialmente en el verano.

Vía | Revista Carrusel
Foto | Pixabay – Andibreit

También te puede interesar

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *