12 diciembre 2011 Psicología

cuidemos a los niños de la violencia

Los niños y los soldados tienen las mismas reacciones cuando están enfrentados a la amenaza de violencia. Esto es lo que sucede con los niños que han sufrido en su corta vida abusos familiares o abusos físicos, ellos presentan un patrón de actividad cerebral parecida al de los soldados cuando están en un combate.

Los cerebros de los niños frente a estas situaciones límites empiezan a aumentar los procedimientos de las posibles fuentes de amenazas. La investigación que ha llegado a estas conclusiones estuvo a cargo de Eamon Macrory, perteneciente a la University Collage de Londres.

Los soldados y los niños que viven con esta tensión están acostumbrados a vivir ‘híper atentos’ al peligro que existe en su ambiente. “Una mayor reactividad ante una amenaza biológicamente relevante, como la ira, puede representar una respuesta adaptativa a corto plazo en estos niños, ayudándolos a mantenerse fuera de peligro“, agregando, “sin embargo, este hecho también puede constituir un factor de riesgo neurobiológico subyacente, aumentando su vulnerabilidad ante problemas de salud mental posteriores, como la ansiedad“.

Cuando una persona es maltratada tiene factores importantes de ansiedad y depresión, afortunadamente este tipo de de investigación nos permite saber un poco más acerca de los que sucede con niños en situación vulnerable, ya que hasta la actualidad se sabia muy poco del tema.

Para llegar a las conclusiones se analizaron de la forma en que responden los cerebros de los niños cuando están realmente enfadados, los niños que tenían antecedentes de algún tipo de abuso contó con una mayor actividad en la ínsula anterior y en la amígdala, en estas zona se participó de la detección de amenazas anticipándose al dolor. Esto no quiere decir que tengan un daño cerebral sino que el cerebro de anticipa y protege de esta forma frente al posible dolor.

Estos resultados subrayan la importancia de tomar en serio el impacto que puede tener en un niño el vivir en una familia que se caracteriza por su comportamiento violento, ya que, incluso si el niño no muestra signos evidentes de ansiedad o depresión, estas experiencias poseen un efecto mensurable a nivel neuronal“.

Vía | 20 minutos
Foto | Flickr – Rafa59

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