Indefensión aprendida: ¿Qué es y cómo afecta a los niños?

Indefensión aprendida: ¿Qué es y cómo afecta a los niños?

Escrito por: Maite Nicuesa    30 marzo 2021     3 minutos

La indefensión aprendida es un comportamiento que el niño manifiesta de forma habitual ante dificultades que evita en lugar de afrontar

Los niños adquieren recursos y herramientas que aumentan su capacidad de resiliencia a lo largo de su proceso de aprendizaje. Sin embargo, también existen factores que potencian la vulnerabilidad: la indefensión aprendida sitúa al niño ante la realidad desde la perspectiva de la fragilidad.

Los pensamientos que acompañan a esta situación hacen que el protagonista no encuentre una motivación para actuar de un modo proactivo ante las circunstancias. Cree que cualquier intento dará lugar a un resultado similar. Y, en consecuencia, al anticipar un escenario previsible, no encuentra una motivación para implicarse. El niño tiene la capacidad de ocuparse de tareas y objetivos propios de su edad. Por ejemplo, la realización de los deberes del colegio.

Efectos negativos de la sobreprotección y de las carencias afectivas

Sin embargo, la indefensión aprendida afecta de forma negativa a la motivación infantil. Existen algunos factores que pueden agravar esta situación: la sobreprotección es un ejemplo posible. Sobreproteger a un niño implica hacer por él cosas que él puede hacer por sí mismo.

Un entorno sobreprotector no deja espacio para que eso ocurra. Pero conviene puntualizar que la indefensión aprendida también puede derivar de una situación opuesta a la sobreprotección: la soledad y las grandes carencias emocionales producen desamparo y desorientación.

En este artículo, hemos hecho alusión a un aspecto tan relevante como la falta de iniciativa. Y, también, la evitación. Es posible que el niño huya de una situación que le produce temor en lugar de afrontarla. Las acciones, tanto por su presencia como por su ausencia, son especialmente visibles en el lenguaje humano. Pero más allá de las acciones, existe una información que no se percibe del mismo modo y que, sin embargo, es muy relevante en este contexto: las creencias limitantes.

Creencias Limitantes

Creencias que alimentan la indefensión aprendida

Creencias del tipo “no puedo”, “es imposible”, “no soy capaz” o “para qué voy a intentarlo” describen algunos de los mensajes que se repite el niño. Son creencias que por su mensaje y el tono en el que se transmiten generan desmotivación. Hacen que el niño permanezca en la misma posición. A su vez, este tipo de creencias posicionan a la persona en el plano de la culpa y la baja autoestima.

La vulnerabilidad es inherente a la naturaleza humana, pero también la fortaleza. Quien sufre por esta circunstancia se percibe a sí mismo, y a sus capacidades, desde el prisma de la negatividad.

Que Es Indefension Aprendida

Un comportamiento aprendido que puede modificarse

Esta visión produce sufrimiento, aunque conviene puntualizar que este estado psicológico puede superarse con una ayuda especializada.

El término indefensión está unido, en este caso, a la palabra aprendida. Eso implica que dicho comportamiento ha sido adquirido de esta forma. Este es un comportamiento aprendido y, por tanto, el niño también tiene la capacidad de descubrir alternativas a este esquema repetido. Las dificultades son inevitables en la infancia, pero el ser humano puede encontrar valiosos recursos para diseñar una estrategia de afrontamiento.

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