Jugar con los piecitos
Te recomendaremos un ejercicio que puede realizar entre los cuatro y seis meses. Pondremos al bebé boca arriba acostado sobre unos almohadones y nos arrodillamos junto a él. Tomamos una pelota de playa y le atamos una soga (a la pelota). Pasamos la pelota sobre él a poca distancia y observamos su reacción. Observaremos si la mira, si intenta tocarla. Cuando llegamos a los pies nos detenemos y se la acercamos un poco más, incluso hasta tocar al pequeño, y observamos su respuesta.
Por lo general intenta darle patadas y reacciona con regocijo cuando lo consigue. Se la podemos acercar o alejar en función de su edad y lo que va logrando. Cada vez conseguirá mayor control de su cuerpo, más seguridad en sí mismo y más conocimiento acerca de cómo funciona sus pies y piernas. Podemos hacer el mismo juego colocando la pelota delante de las manos.
Otro juego que me gustaba hacer cuando mis hijos eran pequeños era acostarlo boca arriba y ponerme enfrente, luego le pasaba la mano suavemente por sus piernas hasta detenerme en sus pies. Lo tomaba con cuidado y presionaba suavemente cada dedito entre mis dedos índice y pulgar.
Con los pies ya calientitos tomará conciencia de ellos y podrás inventar una historia que hable de los pies que se mueven en busca de algo (él aun no camina) y los moverás en el aire cono si diera pasos, uno, dos, uno, dos… en consonancia con la historia. Podemos emplear diferentes ritmos e intensidad en el juego. Los pies corren, se detienen, andan en bicicleta. Le vamos contando lo que hacemos y observamos sus reacciones.
Fuente | Ser Padres Hoy
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