Las mentirijillas

Las mentirijillas

Escrito por: Leticia   @leticiadelpino    23 octubre 2010     Comentario     1 minuto

Cuando le decimos a un niño que no diga mentiras y lo enfrentamos de manera violenta a situaciones en las que nos dimos cuenta que no fueron del todo honestos, por ejemplo gritándole ‘¡No mientas, fuiste vos el que rompió el vaso!’ mientras él llora desconsolado diciendo que fue su oso, pensamos que estamos haciendo lo adecuado enfrentándolo con la situación, pero no es así.

Enfrentarlo así a la situación no mejorará la situación, muy por el contrario si nos ven de mal carácter existirán grandes posibilidades de que vuelvan a mentir, y no en pequeños detalles ni accidentes sino en cosas más complicadas.

Los pequeños, en sus primeros años de vida, no tienen capacidad de mentir de manera conciente. Asegurar que tienen mala intención en sus palabras o mostrarle la evidencia de lo que ellos aseguran que es verdad no es el mejor camino, esto no ayudará y puede llegar a ser contraproducente a la hora de construir una relación sana con la verdad y con la mentira.

Primero, nosotros como adultos, debemos comprender el por qué dice lo que dice (qué es lo que en verdad nos está queriendo decir) y explicarle que debe buscar otra forma adecuada de respuesta. De esta forma no deberá recurrir a la mentira.

Si le decimos a nuestros hijos de manera continua y sistemática que son mentirosos, tendremos muchas posibilidades de que realmente lo sean en un futuro. Si le devolvemos una imagen buena de él mismo y le ofrecemos otras alternativas para responder de manera distinta le estamos enseñando la importancia de la honestidad.

Vía | Ser Padres Hoy
Foto | Flickr – Perekoniek


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