Después de las vacaciones estivales no todos los niños se adaptan, de nuevo, a la rutina con iguales deseos. Los hay que están deseando retomar sus clases para reunirse con sus amigos y, en cambio, están aquellos que se muestran apáticos o, incluso, enfadados por tener que retomar sus obligaciones escolares.
La comunicación es esencial en el seno de la familia puesto que facilita la comprensión y el fortalecimiento de los vínculos entre padres e hijos. En este sentido, es evidente que existen muchas diferencias entre el modo que tiene un adulto de observar el mundo y el modo que tiene el niño de contemplar la realidad que le rodea y de relacionarse con los demás. Los niños son más impulsivos, dicen lo que piensan sin pensar en la prudencia, se guían por el apetecer y creen que todo es posible.
Hasta los cinco años todos los niños deberían dormir una siesta diaria, en casa o en el colegio. Es lo que dicen los expertos del sueño. Los pequeños españoles no duermen lo suficiente y eso provoca alteraciones de conducta y de los ritmos sueño-vigilia. A diario deberían dormir ocho horas de noche y tener una siesta. Uno de los síntomas más claros de que no duermen lo necesario es el adormecimiento de día.
Probablemente nos estemos obsesionando un poco con la obesidad infantil, no todos los niños gorditos terminan siendo adultos obesos y en mi profana opinión, la constitución y la herencia genética es lo más determinante en muchos casos. Pero esto no quita para que conozcamos los peligros del sobrepeso en nuestros peques y los hábitos que pueden favorecerlo.
Hace unos días hablábamos de lo importante que es mantener una adecuada salud ósea en nuestros niños. Una de las actividades que ayudan al desarrollo y conservación de unos huesos sanos y fuertes es la práctica habitual del deporte, algo que debe convertirse en una rutina dentro de las diferentes actividades que podemos ofrecer a los niños ya que son muchos los beneficios, a todos los niveles, que nos ofrece esta actividad.
Si hay una época en la que existen compromisos familiares totalmente ineludibles esa es la Navidad. Por regla general las familias suelen alternar sus encuentros dependiendo de muchos factores. Se elige cada año en una casa distinta, bien porque una sea más grande, otra más céntrica o porque, de este modo, todos tenemos la oportunidad, de forma sucesiva, de obsequiar a nuestros invitados con un menú original, divertido o adaptado a los gustos y necesidades de cada uno.
Terminan las vacaciones o la baja maternal y nuestro pequeño se tiene que incorporar a la guardería. Esta situación, en la mayoría de los casos, resulta casi más traumática y dolorosa para la madre que para el bebé. Si hemos sabido elegir bien el centro educativo no tenemos porqué tener ningún temor sobre todo porque, de ahora en adelante, nuestro niño va a ir ampliando su mundo social y afectivo, al mismo tiempo que irá recibiendo estímulos que tanto bien le van a hacer para su desarrollo.
El insomnio infantil, al igual que en los adultos, no se considera una enfermedad ni un problema psicológico, en realidad se trata de un mal cambio de sus ritmos biológicos que hacen que sus sueños sean superficiales y duren poco. Para los pediatras las causas principales son dos: malos hábitos del sueño y la alteración en la rutina del bebé. Dentro de estas causas, más o menos, genéricas se encuentran una serie de actuaciones que nos pueden dar la clave del porqué del insomnio del pequeño. Estas son:
La forma de vida actual nos ha hecho adoptar ciertos hábitos alimentarios que, en ningún momento, resultan beneficiosos para el correcto desarrollo de los más pequeños de la casa. Es cierto que, en muchos casos, resulta imposible reunir a toda a familia a la hora de comer, compartiendo ese momento de relax, encuentro y, al mismo tiempo, educación en los hábitos nutricionales. Según numerosos estudios, son muchos los beneficios que genera el encuentro familiar a la hora de la comida.