21 junio 2017 Educación

niños que roban

Hablar de niños ladrones resulta excesivo, a no ser que se trate de casos concretos en los que, realmente, estemos hablando de delincuentes, por muy jóvenes que sean. Es normal que los niños se sientan atraídos por cosas distintas, objetos que no tienen o el mismo dinero que todavía no tienen a su alcance. Gran parte de ese afán por tener más, por consumir y por comprar de forma convulsa, la tiene la misma sociedad que, continuamente, les está empujando a ello.

Sin embargo debemos diferenciar lo que son pequeños hurtos inocentes a hurtos intencionados, y eso nos lo va a marcar la edad de nuestro hijo. No es lo mismo que un niño de 4 años se encapriche de un caramelo en la tienda de dulces, que uno de 10 años sustraiga una bolsa de patatas fritas. En cualquiera de los casos, la actuación de los padres es necesaria y fundamental.

Según la edad, una conciencia distinta

Sea cual sea la edad, es necesario enseñar a los niños a que el hurto no es la mejor manera para conseguir aquello que deseamos. La educación en valores es fundamental para que los niños entiendan que no todo lo que queremos se puede tener en la vida, de hecho muchas de las cosas que deseamos ni siquiera nos son necesarias. En cualquier caso, no es lo mismo la conciencia de un niño de 3 años a uno que ya está en plena pre-adolescencia.

Según los expertos:

  • Hasta los 3 o los 4 años, los niños no tienen el sentido de la propiedad claro. Por lo tanto lo que es mío o tuyo se les queda en un limbo que no saben entender. Mejor ir explicándoles pero sin excesivos agobios.
  • Entre los 4 y 6 años, ya se les va formando el sentido de la propiedad y lo ajeno, de todos modos, tampoco resulta un robo totalmente consciente. Eso sí, no debemos abandonar nuestra tarea de explicaciones adecuadas para corregir su actitud.
  • A partir de los 6 o 7 años ya debemos ponernos serios, y cuando digo serios no se trata de que se lleven una reprimenda monumental o que lleguemos a los castigos. En esta edad ya tienen plena conciencia de lo que es el hurto y lo que no lo es. Lo que es suyo, y lo que no le pertenece.

Madre hablando con su hijo

Consejos para los padres

Como siempre decimos, el diálogo es el mejor vehículo para enseñar y corregir. Pero también la palabra puede ser un arma que se perpetúe en el tiempo y en la memoria emocional de nuestros hijos. Es necesario que nos pongamos en su lugar e intentemos comprender el porqué de dicho hurto. Explicarle claramente porqué está mal quedarse con algo que no le pertenece. En ningún caso, debemos emplear la violencia, ni física ni verbal. Lo más fácil sería decirle que es un “ladrón”, pero no lo vamos a hacer ya que lo vamos a condicionar para el resto de su vida, empujándolo a ser lo que le estamos afirmando que es.

Devolver lo que ha quitado y pedir perdón puede ser la mejor terapia. Aunque no lo parezca se trata de un acto correctivo eficaz y en el que participa esa dosis de humillación justa para que, la próxima vez, al menos se lo piense. Puedes explicarle, también, que todos podemos cometer un error en algún momento dado, pero que es de sabios e inteligentes rectificar.

En muchas ocasiones, este tipo de pequeños robos se producen porque el niño nos está pidiendo más atención. Escucha sus necesidades y observa sus sentimientos, quizás esté reclamando un espacio más amplio en tu vida.

Vía | Ser padres
Fotos | Vix y Eliana Tardío

También te puede interesar

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *