Detectar el autismo precozmente
Investigadores británicos podrían haber creado un método eficaz
Los niños autistas no tienen ningún síntoma al nacer. Generalmente estos no aparecen hasta los 18 meses y suele diagnosticarse a los tres años. Los padres pueden reportar problemas de lenguaje alrededor de los dos años, como un primer síntoma visible del trastorno. Pero incluso hay casos en que lo que muestra el niño es una regresión, deja de hacer cosas que ya había aprendido. En esta enfermedad, como en otras muchas, un diagnóstico temprano es muy importante para una mejor evolución, pero es muy complicado hacerlo.
Afortunadamente parece que no faltan investigadores dedicados a los trastornos del espectro autista y, constantemente están saliendo nuevas informaciones y descubrimientos. Uno de los últimos ha sido publicado en Current Biology. Científicos del Birbeck College de la Universidad de Londres evaluaron a 104 bebés entre 6 y 10 meses de edad, la mitad de ellos con bajo riesgo de autismo y la otra mitad con hermanos diagnosticados de esa enfermedad, lo que supone un mayor riesgo de padecerla.
Basándose en que una de las características del autismo es la dificultad para mantener contacto visual, mostraron a los bebés imágenes de caras de personas, unas que les miraban de frente y otras en las que miraban hacia otro lado. Mediantes sensores colocados en las cabecitas de los bebés, midieron la actividad cerebral y comprobaron que la mayoría de los bebés que no desarrollaron autismo posteriormente, mostraban una gran diferencia en las ondas dependiendo de la imagen. La diferencia fue mucho menor en los niños de los dos grupos que desarrollaron la enfermedad.
Los autores advierten que el método tiene aún que estudiarse y mejorarse y que no es una predicción cien por ciento fiable. Entre otras cosas porque hubo bebés que mostraron pocas diferencias y no desarrollaron autismo y viceversa. El profesor Tony Charman, del Centro para Investigación en Autismo y Educación del Instituto de Educación, participante en la investigación, afirmó que «las diferencias en el uso de miradas para regular la interacción social ya es una característica temprana bien reconocida en muchos niños de dos años con autismo. Se requerirán estudios futuros para determinar si las mediciones de la función cerebral como las que se usaron en nuestro estudio podrían algún día jugar un papel para ayudar a identificar a los niños a una edad incluso mucho más temprana».
El tiempo lo dirá.
Vía | BBC Mundo
Foto | Flickr-Camp ASCCA




