Esta noche se celebra Halloween y ya tenemos que tener todo preparado para sumergirnos en el mundo de terror más absoluto. Una tétrica decoración, algunos dulces monstruosos y un disfraz que cause espanto, son algunos de esos ingredientes totalmente necesarios para poder celebrar una tarde-noche de lo más singular. Pero si además añadimos alguna que otra actividad espeluznante, mucho mejor.
La fiesta de Halloween es una de las más importantes y representativas de la cultura anglosajona. Especialmente para los estadounidenses que consiguen vivirla con toda intensidad, haciendo que las familias se vuelquen en una de las tradiciones más arraigadas de su país. Así que tal es su influencia que no es extraño que el resto del mundo acabe contagiándose de su "terrorífico" entusiasmo.
La música es una de las formas artísticas que más ahonda en nuestra parte emotiva y sensible. Es ese, bien llamado, lenguaje universal que logra transmitirnos todo tipo de sentimientos, alterar nuestro ánimo o apaciguarnos en esas tormentas diarias en las que, a menudo, nos encontramos naufragando. La música es, por lo tanto, esa necesaria medicina que nos rodea, haciéndonos sentir en conexión con ese universo inmaterial que tantas satisfacciones nos provoca.
Mañana es lunes 31 de octubre, pero no es un lunes cualquiera de esos aburridos, en los que empieza la semana laboral y en la que ya andamos añorando las delicias del divertido domingo. Este lunes resulta de lo más especial porque se celebra Halloween. Muchos niños harán puente en sus colegios, así que los tendremos en casa disfrutando de un día de fiesta que va a ser de lo más atractivo.
Una de las características principales, y más llamativas, de los bebés recién nacidos son sus ojos. Esas dos inmensas ventanas que nos miran como queriendo descubrir qué sucede a su alrededor y cómo ha cambiado el paisaje desde el útero materno. La explosión de luz que les rodea, los ambientes cambiantes y la intensidad de los movimientos deben ser como un carrusel de emociones que les embarga y abruma tras el parto.
Uno de los más graves problemas y, sobre todo, inexplicables lacras de esta sociedad es la del maltrato infantil. Precisamente viene del entorno más cercano, a veces los mismos padres son los verdugos, consiguiendo infringir graves daños en sus propios vástagos. El gran problema es que a menudo resulta casi imposible detectar esta aberración, sólo a través de una exploración minuciosa se puede conseguir descubrirlo, algo que en muchos casos sólo tienen acceso los pediatras o los médicos de urgencias.
La fiesta de Halloween se ha impuesto en nuestro país con tal fuerza que raro es el centro de ocio que no se ha visto invadido por este impacto de terror y, también, alegría. Para los niños resulta especialmente atractiva ya que les permite dejar volar su imaginación, y al mismo tiempo, enfrentarse a algo tan tenebroso como el miedo.
Son muchas las vueltas que se le están dando a los distintos sistemas de crianza y las consecuencias que puedan ocasionar en el bebé. Es evidente que cada familia tiene sus métodos y sus creencias en torno al cuidado de los hijos, así que intentar imponer una norma única y exclusiva es especialmente difícil, además de poco beneficioso para una sociedad que intenta seguir siendo plural y respetuosa con todo tipo de decisiones. Otra cosa es que, ciertas prácticas, puedan resultar beneficiosas para la salud de los pequeños.
Apenas nos separan unos días para celebrar Halloween. A pesar de ser una fiesta que en nuestro país es, más o menos reciente, lo cierto es que ha entrado con tal fuerza que no hay familia que de un modo u otro se vea salpicada con esta explosión de imaginación y alegría en torno a un sentimiento que no está relacionado, precisamente, con el disfrute.