Hasta que los niños completan su desarrollo, su estructura ósea va transformándose, cambiando, creciendo y haciendo que necesiten, en alguna etapa de este camino, de nuestra ayuda para asegurarnos que sus huesos se van desarrollando fuertes y sanos. No debemos olvidar que nuestro esqueleto, que es el que nos mantiene, nos va a acompañar toda la vida y cuanto mejor lo cuidemos durante su desarrollo, mejor estaremos en la madurez.
En el Reino Unido vive una gran familia, la cual se encuentra esperando la llegada de su hijo número 17. Los padres son Sue (38 años) y Noel Radford (41 años) estadísticamente han tenido un hijo cada 17 meses en los últimos 24 años.
La situación de crisis económica que está sufriendo nuestro país en los últimos años ha provocado que el número de niños que viven en el umbral de la pobreza aumente de forma alarmante. No en vano en los dos últimos años la cifra ha crecido en 205 mil niños, de este modo 2 millones 200 mil menores viven en una situación crítica. Es por esto que la solidaridad ya no es ese gesto amable que realizábamos de vez en cuando, si no que se ha convertido en toda una prioridad.
Según los últimos estudios realizados, el 25 por ciento de las mujeres que acaban de tener un bebé pueden sufrir depresión postparto, aunque en la mayoría de ocasiones no se ponen de manifiesto, ni acuden a un especialista, por lo que la cifra podría ser, todavía, más abultada.
Con la vuelta al cole, la rutina, la próxima llegada del invierno, empiezan a cambiar muchas cosas en la vida de nuestros hijos. Así pasamos de estar todo el día al aire libre, jugando, corriendo y bañándonos en la piscina, a concentrarnos en los estudios, quedarnos en casa debido al mal tiempo y haciendo un vida mucho más sedentaria que en verano.
Es necesario que desde bien pequeños acostumbremos a nuestros hijos a seguir determinados hábitos, especialmente aquellos que van relacionados con la higiene y, por lo tanto, con la salud. Aunque cada uno puede contar su experiencia desde muchos ámbitos, lo cierto es que hay algunos que se repiten en todas las casas, como si se tratara de un patrón con el que los niños tienen aprendido.