28 enero 2017 Actualidad

niños holandeses y felicidad

El último informe realizado por Unicef, que data de 2013, y en el que se cuestiona el índice de felicidad que sienten nuestros niños, arroja una diferencia importante entre los países. En cabeza nos encontramos con los niños holandeses que según esta encuesta, son los más felices del mundo.

Bajo esta premisa, dos madres holandesas han querido hacer hincapié en esta afirmación y si, realmente, es así. Aunque Rina es asiática-estadounidense, y Michelle es británica, ambas se casaron con holandeses y allí asentaron su hogar. Se supone que sus hijos son los más felices pero ¿por qué?

La familia, el pilar fundamental de la sociedad holandesa

Holanda es conocido como un país libre, permisivo y lleno de concesiones liberalizadoras, pero bajo esa capa de absoluta modernidad se encuentra una sociedad que sabe conservar y respetar sus más hondas tradiciones. Es así como la familia se convierte en un estamento sólido e imperturbable en el que los niños crecen bajo el amparo de unas normas, no tanto estrictas, pero sí firmes y seguras.

Los niños holandeses son el centro del hogar

Pero las familias holandesas, a grandes rasgos, lo que más valoran es el tiempo que pasan con los hijos, dejando a un lado el valor y la cuantía de las cosas materiales. Los niños crecen, según las autoras de este libro, jugando con juguetes de segunda mano o con fiestas de cumpleaños sin grandes derroches, en la intimidad o de forma sencilla. Según sus propias palabras: “No es necesario impresionar a nadie”.

Esos pequeños gestos diarios que hacen felices a los niños holandeses

Estamos equivocados cuando creemos que los grandes gastos o las gestas extraordinarias son las que hacen felices a nuestros niños. Les harán ilusión durante un rato, pero pronto necesitarán superarlas para recuperar ese destello pasajero de alegría.

Es el día a día, y de forma constante desde su nacimiento, lo que hace que los niños crezcan en un ambiente armónico, con sencillez y valorando las pequeñas cosas. Por eso la familia resulta tan importante. Pero ¿cuáles son esas “milagrosas” claves?

  • El desayuno es en familia. Puede parecer una tontería pero, además de un hábito muy sano y energético, desayunar todos juntos les ofrece la oportunidad de planear juntos las próximas horas, hablar sobre las tareas que les esperan o darse ánimos para afrontar el día con más fuerza.
  • Van en bici al colegio. Ya empiezan la mañana, tras un buen desayuno, moviendo su organismo. Los carriles bici son parte del paisaje ciudadano y los niños van totalmente seguros por ellos, además disfrutan del aire libre.
  • En primaria aprenden de forma positiva. No tener deberes ni la presión de los exámenes, hace que los niños vayan a la escuela con otro talante. De hecho, y según el informe de Unicef, los niños holandeses tienen más disposición a seguir con los estudios universitarios que los de otros países, quizás sea por esto.
  • niños en el parque

  • El gobierno ayuda en la compatibilidad laboral y familiar. Compaginar el horario del trabajo con el dedicado a la familia es especialmente difícil, por eso el gobierno holandés ha creado una serie de medidas para que los padres puedan pasar más tiempo con sus hijos.
  • Jugar en libertad. El aire libre es fundamental para el juego de los niños, incluso aunque haga frío o esté lloviznando. Subir a los árboles, correr por el parque o compartir construcciones de barro con otros niños, son algunas de esas diversiones que hace que los niños se conviertan en seres más comunicativos y libres. Además los padres no están continuamente encima de ellos, dejando que aprendan a caerse y levantarse por sí mismos. Creando seres independientes y, al mismo tiempo, más felices.

Vía | BBC
Fotos | De Nazaret y Bellezas latinas

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