
A estas alturas poco podemos aportar más sobre los enormes beneficios que la música ofrece al desarrollo cognitivo, emocional y sensorial de los niños. Ya desde el vientre materno, la música se convierte en un modo de intercomunicación entre ambos, consiguiendo que nuestro bebé se relaje, se anime o consiga un canal especial con el que acercarse al mundo exterior. Según el tipo de música que le ofrezcamos, vamos a hacer que reciba al mundo de una u otra forma.
Pero ahora, para ahondar más en los grandes beneficios que produce esta reina de las Artes, investigadores de la Universidad de Northwestern, en Estados Unidos, han descubierto que aquellos niños que tienen una formación musical, aunque sea durante un breve periodo de tiempo, poseen mejores habilidades auditivas, de atención y de memoria.
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